CRÉDITOS PARA EXPORTACIONES

Mejor oferta, la misma prudencia

Los bancos, que tienen excedentes de divisas, vienen ofreciendo nuevas y más atractivas condiciones para los préstamos a empresas que operan en comercio exterior. Sin embargo, éstas aún miran con cautela el nuevo escenario.

Mejor oferta, la misma prudencia

 

Por Natalia Marazina y Aurelia Rego

Durante los últimos meses, los bancos han procurado mejorar las condiciones de sus préstamos en dólares dirigidos a las empresas que operan en comercio exterior. De esta manera, intentan colocar el excedente de divisas generado por el crecimiento de los depósitos en dólares y la caída del crédito en esa moneda.

Sin embargo, los empresarios argentinos —sobre todo, los pertenecientes al segmento pyme—, acostumbrados a la escasez de crédito productivo y a las dificultades de acceso al otorgamiento, miran con recelo este tipo de iniciativas, al menos por el momento.

En este sentido, Carlos Venier, secretario gremial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), opina que actualmente ningún empresario puede tomar un crédito en dólares a largo plazo. “Ya ha ocurrido, y no hace tanto, que han quebrado muchas empresas por tomar créditos en dólares. Si un crédito no está calzado con algo en dólares, no hay ninguna certeza”, sostuvo.

Según Venier, a las empresas pequeñas y medianas les resulta más conveniente optar por el financiamiento de sus proveedores para hacerse de capital de trabajo. “La pyme que compra maquinaria tiene acceso a créditos que le otorga el fabricante, con ventajas mucho más importantes que las que ofrecen los bancos”, aseguró. En cuanto a las prefinanciaciones y financiaciones de exportaciones, el empresario destacó que estos créditos sí son “buenos” porque están calzados en dólares, y de esa forma, “el riesgo no existe, está totalmente acotado”.

Juan Carlos Lascurain, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), cree que a esas herramientas todavía les falta desarrollo en el mercado local. “El financiamiento para el comercio exterior resulta prioritario en aquellos sectores exportadores con alto valor agregado, como los fabricantes de bienes de capital, y en estos casos, una de las necesidades más evidente es la falta o insuficiencia de una oferta crediticia adecuada para la prefinanciación y postfinanciación de exportaciones”, consideró.

En este campo, el empresario reconoce que, si bien en los últimos años ha habido un esfuerzo por parte de los bancos, la ingeniería financiera implícita en estas líneas requiere de cierta experiencia y una infraestructura mínima que en la Argentina estuvo ausente por largos años. “Hace mucho tiempo que el sistema financiero en nuestro país está claramente orientado a financiar el consumo de corto plazo”, afirmó.

Venier coincide en que los bancos privados han “priorizado los préstamos personales para el consumo sobre los préstamos para el comercio y la industria”. Y pone como ejemplo que a algunas empresas les rechazan sus solicitudes de crédito, pero después, “el mismo gerente, en la misma sucursal, le ofrece un préstamo personal al empresario, a veces, por el mismo monto”.

A pesar de las dudas del sector empresario, los bancos son optimistas a la hora de pronosticar la evolución de las líneas que ofrecen. Es el caso de Luis Cofone, gerente de Grandes Empresas del Banco Ciudad, quien pronostica que el monto total de 100 millones de dólares que la entidad fijó para su nuevo producto, denominado Ciudad Desarrollo Exportador, “se agotará durante 2010 y, en la medida que eso ocurra, se ampliará el cupo”. Esta línea está destinada a proyectos de inversión a mediano y largo plazo y, según Cofone, se trata de una oferta inédita en el mercado, “no sólo por su extenso plazo, de 20 años, sino también por su costo financiero”. Este último consiste en una tasa variable Libor más 3%, con un piso que no podrá ser inferior al 6% anual y que se actualiza mensualmente.

Por su parte, entre las herramientas financieras que ofrece el Banco Nación (BNA) se destacan las prefinanciaciones y financiaciones de exportaciones. Las primeras se otorgan por 180 días y la proporción del apoyo alcanza hasta 80% del valor FOB. Este tipo de préstamos está orientado a los exportadores finales de los sectores agropecuario, industrial y minero que sean clientes del BNA y dispongan de un límite de crédito aprobado.

En tanto, las financiaciones están dirigidas a las ventas externas de bienes de capital y contratos de exportación llave en mano, a mediano y largo plazo, “sin recurso” (no afectan el margen de crédito del cliente); y también a las exportaciones de bienes en general a corto plazo, “sin recurso” o “con recurso” (sí afectan ese margen). El plazo máximo es de cinco años y la financiación puede alcanzar hasta 100% del valor FOB, CFR o CIF del bien exportado.

El Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), a su vez, ofrece prefinanciaciones que cubren hasta 75% del valor FOB, con una tasa de interés fija de entre 4,75% y 5,75%, según el proyecto. El plazo del préstamo se ajusta al ciclo productivo, al despacho y a la negociación de los instrumentos de pago. Mientras tanto, sus líneas de financiación de exportaciones prevén una cobertura de hasta 100% del valor FOB y están orientadas a sectores productivos, con hasta un año de tasa fija, que varía entre los mismos porcentajes.

La oferta del Banco Macro a los exportadores se canaliza por cuatro líneas: prefinanciaciones, financiaciones, compra o descuento de créditos documentarios de exportación y préstamos con garantías de warrants. Este último instrumento consiste en un título de crédito particular, ya que permite a los productores utilizar su mercadería como garantía del préstamo. En diálogo con esta revista, el banco aseguró que sus productos están dirigidos tanto a emprendimientos chicos y medianos como a grandes empresas y que esperan que este año “continúe la tendencia al aumento de la asistencia y la utilización de líneas de crédito para el comercio exterior”.

Otra entidad que apuesta al fortalecimiento de líneas orientadas al comercio exterior es el Standard Bank. Valeria Nagel, responsable de Ventas de Productos y Servicios Transaccionales de dicha entidad, explicó a terminalC que poseen prefinanciaciones y financiaciones para empresas de todos los tamaños, a tasas muy competitivas y “similares a las que se ofrecen internacionalmente”. Además, agregó que existe una línea destinada a la financiación de productores, procesadores o acopiadores de bienes, “siempre que cuenten con contratos de venta en firme de la mercadería a un exportador”, según lo dispone la normativa del Banco Central.

El problema que usualmente se plantea al hablar de financiación es la asimetría entre las posibilidades de acceso al crédito que tienen las grandes empresas y las de las pymes, particularmente las más pequeñas.

Según Julia Maristany, miembro de la Comisión Pyme de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), no se condicen las necesidades de las empresas chicas con los requisitos de los bancos, que sólo pueden ser afrontados por compañías medianas o grandes. Maristany cree que los bancos prefieren dar créditos a empresas medianas que ya exportan en vez de dividir su cartera entre las más chicas. A esto se agregan las dificultades productivas e impositivas. “Las pymes que deseen exportar deberían alcanzar un nivel de producción más elevado, con la misma carga impositiva que una empresa grande”, destacó. Y en esas condiciones, agregó, “resulta complicado el sólo hecho de pensar en exportar”.

Sin embargo, no sólo las pequeñas y medianas tienen problemas para acceder a los préstamos que ofrece la plaza local. Según Alberto Rodríguez, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), ser grande también puede ser un impedimento a la hora de conseguir financiación.

“No hay forma de que haya financiación doméstica para este sector, por un tema de volumen”, aseguró el ejecutivo a terminalC. “Estas empresas en conjunto están exportando por 25.000 millones de dólares, una cantidad que el mercado no dispone ni de lejos para financiar”, explicó.

Según Rodríguez, en estos casos, la mayor parte de las transacciones crediticias se hacen a través de bancos internacionales especializados en commodities, que ofrecen condiciones más atractivas que las del mercado local. “Las tasas que pueden conseguir estas empresas en un banco europeo o norteamericano son infinitamente mas bajas que las que pueden obtener acá”, afirmó.

Los empresarios locales consultados coinciden en asociar el costo de la financiación con la pérdida de competitividad frente a industriales de otros países. “Muchas de las empresas del exterior que compiten con los fabricantes argentinos —tanto en el mercado interno como externo— lo hacen con un alto componente de financiamiento”, explicó Lascurain, quien destacó la ventajosa posición de sus pares brasileños.

Venier, por su parte, subrayó que en Brasil “la tasa de interés es cero” para las exportaciones. Según su visión, las pymes argentinas son competitivas en materia de precios, pero no están en condiciones de financiar al importador del extranjero y por ese motivo, aunque los consideren caros, toman los créditos que ofrecen los bancos locales, cuyo impacto en el costo final hace que la empresa pierda competitividad y rentabilidad.

En cuanto a la oferta crediticia existente en el mercado argentino, Lascurain sostuvo que, si bien hay entidades que ofrecen financiaciones, por distintos motivos éstas aún no están siendo del todo utilizadas. Y señaló que los plazos de las prefinanciaciones son demasiado cortos, lo que provoca que sus efectos “se reduzcan casi al mínimo en lo que se refiere al impacto sobre la competitividad”.

Por último, el empresario metalúrgico consideró que si bien probablemente las líneas existentes puedan satisfacer necesidades concretas de algunas empresas, hoy las compañías argentinas están “lejos de disponer de un mínimo de accesibilidad a herramientas de financiamiento para que las exportaciones sean competitivas en el nivel internacional”.

“Creo que esto es algo que debemos seguir trabajando junto a los diversos órganos de Gobierno, ampliando el criterio a la creación de un banco de desarrollo, como existe en Brasil y como existió en muchos países hoy desarrollados”, concluyó.

 


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